¿Sirve de algo un blog en la web de un negocio? Cuándo merece la pena y cómo escribirlo
Para qué sirve el blog de una empresa o un autónomo, qué temas atraen clientes desde Google, cada cuánto publicar y los errores que lo hacen inútil.
Muchos negocios tienen un blog en su web con tres entradas, la última de hace años. Otros no lo tienen porque no saben qué contar o creen que eso es para periodistas. Y algunos se preguntan, con razón, si un blog sirve de algo cuando lo que vendes es una reforma, una consulta o un corte de pelo.
La respuesta corta: un blog sirve si responde a preguntas que se hacen tus clientes y si se mantiene con constancia. Si no cumple esas dos cosas, mejor no tenerlo. Te explicamos por qué y cómo hacerlo bien.
Para qué sirve un blog en un negocio
Para que te encuentren por preguntas, no solo por tu nombre
Las páginas de tu web (inicio, servicios, contacto) te ayudan a aparecer cuando alguien busca lo que haces: «fisioterapeuta en Murcia», «diseño de interiores». Pero mucha gente no empieza buscando un profesional: empieza buscando una respuesta. «Cuánto tarda en curar un esguince», «qué permiso necesito para reformar la cocina», «cada cuánto hay que cambiar el aceite».
Un artículo que responde bien a una de esas preguntas puede aparecer en Google a quien la hace. Y quien lee una buena respuesta tuya ya sabe que entiendes de lo tuyo.
Para dar confianza antes del primer contacto
Quien está dudando entre varios profesionales suele leer antes de escribir. Un blog con artículos útiles, escritos en lenguaje llano, le dice cómo trabajas y cómo piensas mucho mejor que una frase como «somos profesionales con experiencia».
Para no repetir siempre lo mismo
Si hay preguntas que te hacen todos tus clientes, escribe la respuesta una vez, bien, y envía el enlace cada vez que te la hagan. Ahorra tiempo y queda mejor que una explicación improvisada.
Cuándo NO merece la pena
- Si no vas a poder mantenerlo. Un blog con dos entradas de hace tres años da sensación de abandono. Es mejor no tener blog que tenerlo así.
- Si es para rellenar. Artículos genéricos copiados de otras webs o escritos «para Google» no ayudan. La propia Google insiste en su guía de SEO en que el contenido debe estar pensado para las personas.
- Si tus clientes nunca buscan información antes de contratarte. Hay negocios que funcionan casi solo por cercanía o por recomendación. Para ellos, una buena ficha de Google y una web clara pesan más. Te lo explicamos en la ficha de Google: cómo crearla y cuidarla.
Qué temas funcionan
La mejor fuente de temas eres tú. Apunta durante una semana las preguntas que te hacen tus clientes. Casi siempre son de estos tipos:
- Cuánto cuesta. «Cuánto cuesta reformar un baño pequeño», «qué influye en el precio de una mudanza». No hace falta que des tu tarifa exacta: explicar qué hace que el precio suba o baje ya es muy útil.
- Cómo se hace. «Cómo es la primera sesión de fisioterapia», «qué pasos tiene una declaración de herencia».
- Qué elegir. «Tarima o porcelánico para la cocina», «autónomo o sociedad limitada».
- Qué hacer ante un problema. «Qué hacer si te sale humedad en la pared», «qué hacer si te llega una carta de Hacienda».
- Lo que hay que saber antes. «Qué preguntar antes de contratar un catering», «qué revisar antes de firmar un alquiler».
Si trabajas en una zona, puedes hablar de lo que es propio de ella: normativas municipales, el clima, las costumbres. Pero no escribas el mismo artículo diez veces cambiando el nombre de la ciudad: no aporta nada a quien lo lee y Google lo considera una mala práctica.
Cómo escribir un buen artículo
- Una pregunta por artículo. El título debe ser la pregunta o la respuesta, dicho como lo diría tu cliente.
- Responde pronto. En los primeros párrafos, la respuesta corta. Después, el detalle.
- En lenguaje llano. Si usas un término técnico, explícalo.
- Con ejemplos de verdad. De tu experiencia, no inventados.
- Con datos comprobados. Si das una cifra, una norma o un plazo, que tenga su fuente. Un dato falso te quita más confianza de la que te da un artículo bueno.
- Con subtítulos. La mayoría de la gente lee en el móvil y escanea antes de leer.
- Con un enlace a tus servicios y una forma clara de contactarte al final.
- Sin rellenar. Si la respuesta cabe en 600 palabras, no la estires a 2.000.
Cada cuánto publicar
Más vale una entrada al mes durante dos años que diez en una semana y luego nada. La constancia importa más que la cantidad. Para la mayoría de los negocios pequeños, una entrada al mes, bien hecha, es un ritmo que se puede mantener y que, con el tiempo, va sumando páginas útiles a tu web.
Ten paciencia con los resultados: Google no da un plazo, y los cambios en una web tardan en notarse. Lo contamos en cómo aparecer en Google.
Cómo saber si tu blog funciona
En Google Search Console, en el informe de Rendimiento, puedes ver por qué búsquedas aparecen tus artículos, cuántas veces se enseñan y cuántas veces hacen clic. Si aún no tienes tu web dada de alta, te explicamos cómo en cómo dar de alta tu web en Google Search Console.
Fíjate también en algo más sencillo: si algún cliente te dice «leí tu artículo sobre…». Es la mejor señal de que está funcionando.
Si no tienes tiempo de escribirlo
Es lo más normal. Tienes dos opciones: escribir tú a ratos, con la lista de preguntas de tus clientes delante, o encargarlo. Si lo encargas, pide que los artículos se basen en lo que tú sabes y en cómo trabajas tú, no en textos genéricos. Y revísalos antes de publicarlos: van con tu nombre.
Cómo lo hacemos en Estudio Contrafuerte
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