Web sin permanencia: 10 preguntas que hacer antes de contratar tu página web
Qué mirar en el contrato de una web: permanencia, dominio a tu nombre, qué te llevas si te vas, subidas de cuota, impagos y protección de datos.
«Sin permanencia» es una frase que se lee mucho en las ofertas de webs. Es una buena noticia, pero no lo dice todo. Puedes no tener permanencia y, aun así, quedarte sin dominio el día que te vas. O poder irte cuando quieras, pero sin tus textos ni tus fotos.
Antes de contratar una web, por cuota o de pago único, haz estas diez preguntas y pide que las respuestas estén por escrito: en el contrato, en las condiciones o, como mínimo, en un correo.
1. ¿Hay permanencia de verdad o solo «sin permanencia» en la portada?
Busca en las condiciones las palabras permanencia, duración mínima, penalización y baja anticipada. A veces la portada dice una cosa y las condiciones otra. Comprueba también si hay un pago de alta que no se devuelve: no es permanencia, pero en la práctica pesa igual si te vas al segundo mes.
2. ¿Cómo me doy de baja?
Lo ideal es que baste con un mensaje por escrito. Pregunta con cuánta antelación tienes que avisar y hasta cuándo sigue publicada la web después de pedir la baja.
3. ¿A nombre de quién se registra el dominio?
Esta es la pregunta más importante de la lista. El dominio es tu dirección en internet: la que pones en tus tarjetas, en tu furgoneta y en tus redes. Si está registrado a nombre del proveedor, el día que te vayas puede que no puedas llevártelo.
Pide que el titular del dominio seas tú o tu empresa. Y compruébalo: en los dominios .es, el titular figura en el registro de Red.es; en los .com, en el registro de quien lo gestiona. Si no sabes cómo mirarlo, pide al proveedor que te enseñe dónde aparece tu nombre.
4. Si me voy, ¿cómo me llevo el dominio?
Cambiar el dominio de gestor tiene su trámite. En los .es, por ejemplo, Red.es explica que el gestor actual emite un código de autorización que se envía a la persona de contacto del dominio, y que ese código caduca a los diez días de emitirse o en cuanto se usa. Con ese código, el nuevo gestor pide el traslado y la persona de contacto tiene que aceptarlo desde un enlace que recibe por correo.
No hace falta que te sepas el procedimiento. Lo que hace falta es que el proveedor se comprometa a darte el código, o a hacer el trámite, en un plazo concreto.
5. ¿Qué me llevo además del dominio?
Tus textos, tus fotos y tu logo. Son tuyos y te deberían devolver una copia. Pregunta también si te llevas el diseño o el código de la web: en una web de pago único suele ser que sí; en una web en licencia, lo normal es que no, porque la web es un servicio que usas mientras pagas. Ninguna de las dos respuestas es mala, pero tienes que conocerla antes.
6. ¿Qué incluye la cuota y qué no?
Pide la lista concreta: número de páginas o secciones, alojamiento, dominio, correo, mantenimiento, cambios. Y la lista de lo que no entra: páginas nuevas, una tienda, textos redactados, fotos. Lo que no esté en ninguna de las dos listas es lo que acaba generando discusiones.
7. ¿Cuántos cambios puedo pedir y cuánto tardan?
Un horario, un precio, una foto. Pregunta si los cambios pequeños entran en la cuota, si hay un límite al mes y en cuánto tiempo los hacen. Una web que cuesta poco pero tarda semanas en cambiar un teléfono no está bien de precio.
8. ¿Puede subir la cuota?
Es normal que los precios cambien con los años. Lo que no es normal es enterarse en la factura. Pregunta con cuánto aviso te comunicarían una subida y si podrías darte de baja antes de que se aplique.
9. ¿Qué pasa si un mes no pago?
Una tarjeta caducada o un cargo devuelto le pasan a cualquiera. Pregunta si te avisan, cuánto margen tienes y qué pasa con la web mientras tanto: si se pausa o si se borra. Y si se pausa, qué se ve en su lugar. No es lo mismo una página neutra de «en mantenimiento» que un aviso que diga a tus clientes que no has pagado.
10. ¿Quién trata los datos de mis clientes?
Si tu web tiene un formulario, un chat o cualquier sitio donde tus clientes dejen sus datos, esos datos pasan por los servidores del proveedor. El Reglamento General de Protección de Datos, en su artículo 28, exige que cuando otra empresa trata datos personales por cuenta tuya haya un contrato que regule cómo lo hace: para qué puede usarlos, cómo los protege y qué hace con ellos al terminar. Pregunta si el proveedor te lo ofrece.
Una señal de alarma: las prisas
Si te presionan para firmar hoy porque «la oferta acaba mañana», o si no te dejan leer las condiciones antes de pagar, para. Unas buenas condiciones se pueden leer con calma y se pueden pedir por correo antes de decidir.
Tabla rápida para comparar proveedores
Copia estas preguntas en una nota del móvil y apunta la respuesta de cada proveedor:
- Permanencia: sí / no. Penalización:
- Alta inicial: sí / no. Importe:
- Dominio a mi nombre: sí / no
- Al irme me llevo: dominio / textos / fotos / diseño
- Cambios incluidos al mes:
- Aviso antes de subir la cuota:
- Si no pago: pausa / borrado. Margen:
- Contrato de protección de datos: sí / no
Con eso delante, decidir es mucho más fácil. Y si quieres hacer también la cuenta del dinero, la tienes en cuánto cuesta una página web.
Nuestras respuestas
En Estudio Contrafuerte la web es una licencia de uso, y lo decimos desde el principio. Por eso no hay alta ni permanencia, y te das de baja con un mensaje. El dominio se registra a tu nombre y, si te vas, te mandamos tus textos, tus fotos y lo necesario para llevarte el dominio. La cuota lleva el IVA incluido. Lo tienes todo, pack a pack, en nuestros precios y en el pack Esencial.
Pregúntanos lo que quieras antes de decidir
Escríbenos a [email protected] o usa el asistente de esta web y haznos estas mismas diez preguntas. Te contestamos por escrito, una por una, para que puedas comparar con calma.
Este artículo es información general, no asesoramiento jurídico. Si tu contrato tiene particularidades, consúltalo con un profesional.